El e-mail es cada vez una práctica más
utilizada por las empresas para publicitar sus productos.
Sin embargo, esto puede ser un arma de doble filo
si no se realiza una campaña inteligente
puede que nuestra publicidad termine en la papelera
de reciclaje sin haber sido leídos.
El
principio básico para el e-mail marketing
es el consentimiento del receptor. Al redactar el
correo, la asociación aconseja facilitar
al usuario una manera para darse de baja además
de una dirección de contacto fuera de los
métodos electrónicos. Al usuario también
debemos informarle de cómo van a usarse sus
datos, respetando todas las normas de privacidad,
y de la frecuencia con la que va a recibir la publicidad.
Una
vez cumplidos estos requisitos, tan sólo
tendremos que preocuparnos de hacer atractivo el
contenido de nuestros anuncios. La propia fórmula
del e-mail permite personalizar el mensaje o, al
menos, segmentar audiencias. Además, cuanto
más personalizado sea el contenido, más
interés despertará en el usuario y
posible cliente. El objetivo no debe ser sólo
que el usuario visite la web, además debemos
intentar que se registren en nuestras páginas
y que, incluso, hagan el pedido del catálogo.
Por
otro lado, podemos aprovechar las ventajas del medio
y diseñar la campaña en HTML, lenguaje
que permite sacar partido de todas las posibilidades
de imagen, diseño y programación de
la web.
Como
formatos, las newsletter son la mejor opción
para introducir el e-mail marketing. Según
diversos estudios, la cuota de respuesta que recibe
este tipo de mensajes y la publicidad insertada
en ellos se sitúa entre el 10 y el 15%. Además,
por norma general, un 70% de las newsletters electrónicas
son leídas por los destinatarios. Otra fórmula
que comienza a extenderse es el endorsement, es
decir, asociarse a una empresa con una amplia base
de datos que distribuya nuestra publicidad y que
además aporte imagen de calidad a nuestros
envíos.
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